Por qué el mortero cuenta en un suelo radiante
En un suelo radiante por agua, el calor atraviesa la pared del tubo, el mortero y el pavimento antes de llegar al local. Cada capa opone una resistencia térmica igual a su espesor dividido por su conductividad (R = e/λ). Cuanto más conduce el mortero, menos frena el paso del calor.
Un mortero más conductor entrega el mismo calor con el agua menos caliente, y el local alcanza antes la temperatura de confort. Con bomba de calor la ganancia es doble: cuanto más baja es la temperatura de impulsión, mejor es el rendimiento.
Qué cambia FloorGraphene en el consumo
En el caso de estudio de una vivienda en Madrid con bomba de calor de COP 3, el consumo anual de energía en climatización, calefacción y refrigeración, baja hasta un 30 %. Los estudios comparativos realizados en Madrid, Alicante y los Pirineos apuntan a un ahorro del 20 % al 40 % según la vivienda.
Ese 30 % es una bajada del consumo, no un aumento de la conductividad. La conductividad pasa de 0,88 a 1,5–2,0 W/m·K, es decir, sube entre un 70 % y un 127 %.
La refundición de la directiva europea de eficiencia energética de los edificios, (UE) 2024/1275, exige que los edificios nuevos sean edificios de cero emisiones a partir de 2030. En España, la obra nueva ya cumple el CTE DB-HE, y el suelo radiante conectado a bomba de calor sirve tanto para calefactar en invierno como para refrescar en verano.
¿Mortero de cemento con FloorGraphene o mortero de anhidrita?
El mortero autonivelante de anhidrita (sulfato de calcio) se elige a menudo por la conductividad: 1,55 W/m·K en nuestros ensayos de referencia. Con FloorGraphene, un mortero de cemento llega a 1,5 W/m·K con árido calizo y a 2,0 W/m·K con árido silíceo.
Sigue siendo un mortero de cemento: tolera la humedad del uso normal, se prepara como siempre antes del pavimento y tiene un coste de puesta en obra inferior al de la anhidrita. FloorGraphene mejora además la resistencia a compresión y a flexión, y la durabilidad.


